Boda, y puro rocanrol: El Tri estremece el Palacio de los Deportes en su 58 aniversario

 

Por: Asael Grande

Fotos: OCESA / José Jorge Carreón 

Un Palacio de los Deportes repleto de chalecos de mezclilla, parches y estoperoles se rindió ante la vigencia de El Tri. En una velada que rozó lo místico y lo irreverente, la banda comandada por Álex Lora regresó a la capital mexicana bajo su gira Adicto al Rocanrol, demostrando por qué sigue siendo el núcleo identitario del rock nacional tras más de cinco décadas haciendo ruido.

Desde que las luces se apagaron pasadas las 20:30 horas, el grito unificado de "¡Y que viva el rocanrol!", y ante poco más de 20 mil asistentes, El Tri de Alex Lora (integrados por Alejandro Lora, guitarra y voz; Lalo Chico, guitarra; Óscar Zárate, guitarra; Charlie Valerio, guitarra; Alejandro Álvarez, violín; Rafael “Wea” Salgado, armónica; Felipe Chacón, batería, y Chela Lora “La Domadora”, en los coros), festejaron 58 años de rocanrolear (desde el 12 de octubre de 1968) en el Domo de Cobre, el Palacio de los Deportes, en lo que fue una fiesta rocanrolera en la que Lora usó su característico humor ácido para ganarse el respeto del público, arremetiendo contra los políticos, la FIFA.


El concierto cumplió con creces al entregar un repertorio robusto de aproximadamente 30 canciones: Los himnos infaltables: Temas como "La raza más chida" —que abrió el show— "Las piedras rodantes", y "Perro negro", "Mente rockera", "Oye cantinero", provocaron coros ensordecedores que sepultaron cualquier desperfecto técnico. Previo a la salida al escenario de El Tri de México, el escenario se encendió con la potencia de los argentinos La Renga, quienes se sumaron al banquete musical desatando la euforia colectiva de los presentes.
 

 

El recital rocanrolero tuvo invitados especiales durante la noche: el comediante, ‘Ojitos de Huevo’ (Alexis Arroyo) fue el primer invitado de la noche, quien cantó junto a Lora, la infaltable, “Todo me sale mal”; el reconocido rapero mexicano Aczino, se encargó de ponerle el toque freestyle a la clásica “Niño sin amor”.

El clímax de la noche no llegó con un solo de guitarra, sino con una marcha nupcial. Cerca de las 23:00 horas, el escenario cambió su rostro: apareció una mesa con mantel blanco y flores, la pantalla gigante proyectó la imagen de la Basílica de Guadalupe y Monseñor Diego Monroy subió a escena: “fuerte el aplauso a Chela y Alex, los novios, que hoy renuevan su amor, hoy renuevan su compromiso que se inicia hacia la eternidad, 46 años de casados, con el sello divino, con el sello de Dios, fuerte al aplauso a estos esposos”. 

Bajo este marco, Álex y Chela Lora renovaron sus votos matrimoniales en vivo para celebrar 46 años de casados. Chela, vestida de blanco, arrojó varios ramos a las fanáticas de las primeras filas mientras Álex, tras sellar el pacto con un beso, gritó con felicidad a su audiencia: “¡Felicidades a la novia y huevos al novio!”, desatando ovaciones de todo el recinto.

Rumbo a la recta final, no podían faltar las clásicas ADO (con la participación de Rockland), y Triste canción, y Todo por el rocanrol, que interpretó La Renga, para al final los invitados especiales cantar Las piedras rodantes. El concierto de El Tri demostró la naturaleza cruda del rock urbano: no necesita ser perfecto si tiene alma.  

Con un público mayoritariamente contemporáneo que llevó a sus hijos y nietos en un relevo generacional, El Tri dejó claro en el Palacio de los Deportes que su música no es nostalgia del pasado, sino un testimonio vivo del folclor urbano mexicano.