El espíritu de RUSH y su acto de sanación progresiva en el Domo de Cobre


 El espíritu de RUSH y su acto de sanación progresiva en el Domo de Cobre

 Por: Asael Grande

Hay regresos que desafían la lógica del tiempo, pero el de Rush en el inicio de su gira americana “Fifty Something Tour” trasciende la mera nostalgia. Tras 11 años de ausencia total de los escenarios y la dolorosa pérdida del titán de las baquetas, Neil Peart, en 2020, el bajista Geddy Lee y el guitarrista Alex Lifeson demostraron en su segunda noche y última noche en el Palacio de los Deportes que el fuego de la banda canadiense sigue ardiendo con un virtuosismo intacto. Sus dos conciertos en el Domo de Cobre de la capital mexicana quedarán marcados como una cátedra de rock progresivo y un emotivo tributo a su historia.   

 

La mayor interrogante de la noche se disipó apenas cayó la primera nota de “Xanadu”, la joya épica elegida para abrir de forma inédita esta gira. Reemplazar a Peart es una tarea imposible; sin embargo, la baterista alemana Anika Nilles no buscó imitar al “Profesor”, sino honrarlo. Con una potencia descomunal y sutiles variaciones rítmicas propias, Nilles se echó al hombro la complejísima métrica del grupo, brillando con luz propia en piezas de alta demanda técnica como “Limelight” y “YYZ”.  Junto al tecladista de apoyo Loren Gold, el cuarteto sonó como una maquinaria perfectamente aceitada. 


A sus más de 70 años, Lee y Lifeson decidieron ignorar el guion cómodo de los sets fijos. El “Fifty Something Tour” se ha vuelto un fenómeno precisamente por su repertorio mutante. Tras un primer set cargado de clásicos como “Subdivisions” y “The Spirit of Radio”, la locura se desató en la segunda mitad cuando la banda entregó a la audiencia mexicana la suite completa de “2112” (con sus movimientos Overture, The Temples of Syrinx y Grand Finale), algo que no replicaban de forma tan masiva en décadas. 

Este acontecimiento histórico marcó la primera vez en casi tres décadas (desde la gira Test For Echo en 1997) que movimientos complejos y profundamente añorados por los fans como “Discovery”, “Oracle: The Dream” y “Soliloquy”, cobraron vida en directo, acompañados de pirotecnia y la imponente voz pregrabada del eterno Neil Peart sentenciando: “We have assumed control”.

  

La voz de Geddy Lee, apoyada por un brillante entrenamiento vocal reciente, sorteó con dignidad los registros más exigentes, mientras que la guitarra de Lifeson rugió con la misma distorsión sofisticada que definió al rock de los 70 y 80. 

El concierto no usó el recuerdo de Peart como un truco lacrimógeno, sino como una presencia viva. Durante la interpretación de “Bravado”, emotivos videos recopilatorios de la vida del baterista inundaron las pantallas gigantes, arrancando lágrimas entre las tres generaciones de fanáticos que abarrotaron el Domo de Cobre. El clímax de la noche llegó con la infaltable “Tom Sawyer”, precedida por su icónica introducción animada, provocando un rugido colectivo que hizo vibrar la estructura del recinto cuando Nilles clavó el legendario e histórico remate de batería.

Para el encore, el combo cerró con un viaje al pasado interpretando “By-Tor & The Snow Dog” y su primerísimo himno, “Working Man”. Rush volvió no para sobrevivir de sus glorias pasadas, sino para demostrar que su música sigue siendo un organismo vivo, desafiante y profundamente conmovedor.

  

El verdadero valor que posiciona este tour en la cima de la industria es el riesgo. Apoyados por un repertorio preparado de 38 canciones ensayadas desde cero, RUSH ejecutó un setlist mutante de 26 canciones, donde el 50% del contenido fue completamente diferente de una noche a otra. Joyas ocultas y rarezas que no se habían escuchado en más de una década hicieron su debut oficial en la gira, incluyendo “The Analog Kid” (no tocada desde 2013), “The Trees” (ausente desde 2008) y la instrumental “Leave That Thing Alone” (fuera de los radares desde 2011).

Este titánico reto musical resalta el impresionante trabajo de la nueva baterista de gira, la alemana Anika Nilles, y el tecladista Loren Gold. Nilles ha sido aclamada unánimemente por la crítica al asumir la tarea de memorizar e interpretar las intrincadas, cambiantes y matemáticas secciones rítmicas de Peart, inyectando frescura e impecable precisión a clásicos como “Xanadu”, “Tom Sawyer” (introducido de manera divertida por los personajes de South Park), “YYZ” y la emotiva “Time Stand Still”.

 

La pasión de los fanáticos mexicanos quedó demostrada al agotar por completo las localidades para las dos fechas (18 y 20 de junio) perfilando un doble lleno indiscutible que dejó una huella imborrable en la historia de los conciertos en la Ciudad de México.

Cada concierto de los canadienses es una experiencia única, irrepetible, sanadora, convirtiendo cada boleto en un pasaporte hacia la historia viva del rock progresivo, y el espíritu de RUSH.


@patolina_22 Rush - 20 de junio de 2026 - Fifty Something Tour - Palacio de los Deportes #concierto #palaciodelosdeportes #rushband #rusharmy #progrock ♬ sonido original - Patolina_22