·Las escalas en Los Mochis y El Fuerte revelan una visión distinta del norte de México
Hay viajes que empiezan mucho antes de subir al tren. En el caso del Chepe, la experiencia comienza desde el norte de Sinaloa, entre ciudades costeras, pueblos con historia y paisajes que cambian poco a poco conforme la sierra se acerca por la ventana.
Considerado uno de los recorridos ferroviarios más espectaculares del mundo, el Chepe atraviesa túneles, puentes y montañas en una ruta que conecta algunos de los escenarios más impresionantes del norte de México. Al reservar con anticipación, es posible solicitar escalas intermedias —hasta en tres estaciones distintas—para quedarse algunos días antes de volver a abordar el tren, y en este viaje, Sinaloa es un destino imperdible.
Los Mochis, donde el viaje toma ritmo
Para muchos viajeros, Los Mochis es el punto de partida hacia las Barrancas del Cobre. Y aunque suele verse solo como el inicio de trayecto, la ciudad merece tiempo propio.
La ciudad tiene conexión aérea nacional e internacional, lo cual facilita la llegada desde otras partes de México o el extranjero. Su oferta de costa, gastronomía y vida urbana la convierte en un destino cómodo para instalarse unos días antes de subir al tren. Aquí el clima todavía es cálido, el ritmo relajado y la comida termina marcando buena parte de la experiencia.
En la ciudad, el Jardín Botánico Benjamín F. Johnston funciona como uno de esos espacios donde la gente local sale a caminar entre árboles y senderos tranquilos. Asimismo, el Cerro de la Memoria regala una vista inigualable de la ciudad. Y, a menos de media hora, se encuentra un paisaje completamente distinto: la Bahía de Topolobampo. Desde ahí, Playa El Maviri reúne kayaks, lanchas y restaurantes de mariscos frente a un suave oleaje donde es posible ver garzas, peces endémicos e incluso delfines. Uno de ellos, “Pechocho”, se ha convertido en un personaje local por su carisma con los visitantes.
La cocina del norte de Sinaloa también encuentra aquí una de sus mejores expresiones. El pescado zarandeado, camarones, callo de hacha, pulpo y ostiones frescos forman parte de la identidad culinaria de la región.
El Fuerte, una escala colonial
A unas dos horas desde Los Mochis, El Fuerte aparece entre estaciones como uno de esos lugares donde el tiempo parece avanzar distinto.
El Pueblo Mágico conserva calles tranquilas, portales antiguos y construcciones coloniales que recuerdan su origen en 1564. Caminar por el centro histórico es suficiente para entender por qué muchos viajeros deciden hacer aquí una pausa más larga.
Entre las historias que distinguen a El Fuerte destaca la leyenda de “El Zorro”, el famoso justiciero inspirado en un antiguo habitante de la región llamado Diego de la Vega, convertido en una de las figuras más reconocidas de la cultura popular.
Por otro lado, el río acompaña buena parte de la vida cotidiana. El malecón y los paseos en lancha ofrecen otra forma de apreciar el amanecer o el atardecer. Además, frente al río, se encuentra el Museo El Fuerte instalado en una antigua fortaleza restaurada, donde se exhiben piezas prehispánicas, fotografías y objetos que ayudan a entender la historia yoreme y las tradiciones indígenas.
Sus expresiones culturales, como la danza del venado, permanecen vivas entre comunidades yoreme-mayo. Además, muy cerca también se pueden recorrer espacios como el centro ceremonial de Tehueco, el mirador del pueblo o el Templo Jesuita, ubicado a un lado de la Plaza Principal, en un recorrido que conecta con la esencia histórica y cultural de la región.
Viajar en el Chepe no se trata solamente de llegar a las Barrancas del Cobre. El verdadero valor del recorrido aparece cuando el viaje se hace con tiempo, deteniéndose en las estaciones, escuchando las historias locales y entendiendo lo que ocurre entre un punto y otro. En Sinaloa, el recorrido encuentra algunos de sus momentos más significativos.
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