●El avistamiento se suma así a una experiencia de viaje que privilegia el contacto con la naturaleza, el turismo responsable y el disfrute consciente del entorno.
Con la llegada del invierno, el Pacífico mexicano comienza a transformarse y Costalegre se reafirma como uno de los destinos privilegiados para presenciar uno de los fenómenos naturales más impresionantes del mundo marino, que es el avistamiento de ballenas. En esta franja costera de Jalisco, las aguas se convierten en refugio temporal de estas gigantes del mar.
La temporada de avistamiento inició oficialmente el 8 de diciembre, marcando el arribo de las ballenas jorobadas a las cálidas aguas de la región. Como parte de su ruta migratoria anual, estos cetáceos recorren miles de kilómetros desde el Pacífico norte para encontrar un entorno ideal para reproducirse, parir y acompañar a sus crías durante sus primeras semanas de vida.
De diciembre a marzo, con mayor concentración de avistamientos entre enero y febrero, es posible observar ballenas jorobadas realizando comportamientos característicos como salidas a la superficie, movimientos de aleta y saltos. En Costalegre, esta actividad puede apreciarse desde distintos puntos de la costa o mediante tours especializados que trasladan a los visitantes mar adentro para realizar el avistamiento, siempre bajo lineamientos establecidos de respeto, seguridad y conservación de la especie.
Estos recorridos, operados por prestadores certificados, permiten observar a las ballenas en su hábitat natural, escuchar sus sonidos y comprender mejor su comportamiento, convirtiendo la experiencia en un encuentro educativo y emocional. Más que una excursión, se trata de una inmersión en uno de los ciclos naturales más fascinantes del Pacífico mexicano.
La temporada de ballenas coincide además con uno de los mejores momentos para descubrir Costalegre y Puerto Vallarta, con clima templado, paisajes prácticamente intactos y una atmósfera de calma que invita a la contemplación. El avistamiento se suma así a una experiencia de viaje que privilegia el contacto con la naturaleza, el turismo responsable y el disfrute consciente del entorno.
Para quienes buscan experiencias auténticas, el encuentro con las ballenas se convierte en un recuerdo imborrable y en una razón más para visitar la región durante los primeros meses del año, cuando el mar se llena de vida y el Pacífico ofrece uno de sus espectáculos más esperados.

